En el fondo era como si todos estuviesen presintiendo o hasta descubriendo que, así como el amor es ciego, la amistad es entender hasta lo que uno no entiende de sus amigos y perdonarles absolutamente todo, aunque joda."miércoles, 10 de diciembre de 2008
Aunque joda.
En el fondo era como si todos estuviesen presintiendo o hasta descubriendo que, así como el amor es ciego, la amistad es entender hasta lo que uno no entiende de sus amigos y perdonarles absolutamente todo, aunque joda."martes, 11 de noviembre de 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008
La vida no la ensena nadie

De esa época venían sus teorías más bien simplistas sobre la relación entre el físico de las mujeres y sus aptitudes para el amor. Desconfiaba del tipo sensual, las que parecían capaces de comerse crudo a un caimán de aguja, y que solían ser las más pasivas en la cama. Su tipo era el contrario: esas ranitas escuálidas por las que nadie se tomaba el trabajo de volverse a mirar en la calle, que parecían quedar en nada cuando se quitaban la ropa, que daban lástima por el crujido de los huesos al primer impacto, y sin embargo podía dejar listo para el cajón de la basura al más hablador de los machucantes. Había tomado nota de esas observaciones prematuras con la intención de escribir un suplemento práctico del SECRETARIO DE LOS ENAMORADOS,pero el proyecto fue desechado después de que Ausencia Santander lo volteó al derecho y al revés con su sabiduría de perra vieja, lo paró de cabeza, lo subió y lo bajó, lo volvió a parir como nuevo, le hizo trizas sus virtuosismos teóricos, y le enseñó lo único que tenía que aprender para el amor: que a la vida no la enseña nadie....."
sábado, 11 de octubre de 2008
DOLOR. Alfonsina Storni,
Aca ya la pequena poetisa nos anunciaba su muerte.
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar,
que la arena de oro, y las aguas verdes
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta quisiera
como una romana, para concordar
con las grandes olas y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento y los ojos fríos
y la boca honda dejarme llevar...
Ver como las olas azules se rompen
contra los granitos y no parpadear...
Ver como las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar...
Ver como pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar...
Ver como se adelanta la garganta al aire
el hombre más bello y no desear amar...
Perder la mirada distraídamente,perderla
y que nunca la vuelva a encontrar,
la figura erguida entre cielo y playa
sábado, 4 de octubre de 2008
lunes, 22 de septiembre de 2008
Aquellos que arden
La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas. " Jack Kerouac
sábado, 13 de septiembre de 2008
La conjura de los necios

Miguel De Cervantes
esa que empuja tu arrogante paso
por las secas praderas de la mancha
Quedan atrás tu descuidada hacienda
y el galgo corredor con que salias de caza
antes de distraerte ociosamente
con anécdotas de Palmerines o Amadises
que mortificándote el juicio
te lanzan hoy por esta tierra de nadie
a descubrir tus verdaderos
duelos y quebrantos.
Las armas llevas puestas
Difícilmente montas sobre el maltrecho animal
cuyo nombre recuerda lo que antes fuera.
En tu enfebrecido corazon escondes el secreto
de una vieja pasion no conquistada.
Y en este caluroso amanecer de un día de julio
al campo sales en busca de aventuras
confiando en que tu fe y tu voluntad
habrán de darte amor y fama.
Pero oteas de pronto el horizonte
y reconoces que a pesar de tus nobles intenciones
mas fuerte que tu brazo y que tu lanza
es esa triste soledad que te acompaña.
Del inútil intento convencido pareces ver la luz.
Nuevamente traspasas la puerta del corral
te deshaces de todos tus pertrechos
- en el establo ya has dejado la cabalgadura-
y regresas a tu lecho de cristiano viejo
con la esperanza de encontrar alivio en el sosiego.
Antes de acomodarte le pides a tu Dios
te conceda el milagro de ese otro feliz día
en que surja el fabulador que te redima.
Otro ingenioso hidalgo armado de una pluma
escribiendo la historia que sabemos.
Aquella donde tu -como siempre- eres quien eres:
el invencible héroe en constante batalla
entretejiendo en sueños las mas terrena gloria.
